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Longitud Fascicular
Longitud Fascicular
Una pieza (de tantas) del rompecabezas
Breve introducción
En las últimas décadas el estudio de la lesión de isquiotibiales (en adelante HSI, hamstring strain injury) ha ganado terreno en el ámbito del deporte. La razón es muy sencilla, a pesar de grandes esfuerzos, la lesión muscular HSI sigue siendo la más frecuente en los deportes de conjunto (Jones et al., 2018). Es por ello que la comunidad científica se pone manos a la obra y echa un manto de luz sobre el tema.
Hoy sabemos algunas cosas acerca de la HSI. Una gran proporción de las HSI ocurre durante acciones de sprint o carrera a alta velocidad, aunque tambien pueden producirse durante acciones de estiramiento, desaceleraciones y aterrizajes. A su vez, parece ser que la musculatura se ve comprometida en ciertos momentos de la carrera, puntualmente en el late swing y early stance (Kenneally-Dabrowski et al., 2019), aunque sigue siendo motivo de discusión. Por su parte, el grupo muscular mayormente afectado es la porción larga del bíceps femoral (BFlh) (Gudelis et al., 2024)
Hay ciertos factores de riesgo no modificables de la HSI (y tal como suena, no los podemos cambiar), tales como la edad y los antecedentes de lesiones previos. Pero hay buenas noticias! Existen los factores de riesgo modificables, es decir, aquellos que cambian como consecuencia del entrenamiento (entre otras) y esto nos permitiría mitigar la HSI.
En este sentido, la longitud fascicular (y de ahora en más, LF) ha adquirido cierto protagonismo en este último tiempo. Aunque la evidencia es limitada, parece existir una asociación entre el incremento en la longitud fascicular y una disminución en el riesgo de HSI (Green et al., 2020). Esto convertiría a la LF en una de las tantas piezas del rompecabezas que podría contribuir a la protección de la musculatura isquiotibial.
La longitud fascicular es..
A nivel microscópico son bien sabidas las características del músculo esquelético, el sarcómero, sus filamentos, miosina, actina, la teoría de Huxley, y otros tantos componentes del aparato contráctil. Ahora bien, a nivel macroscópico, existen otras estructuras que también merecen cierta atención.
La arquitectura muscular no es otra cosa que la disposición que adoptan las fibras musculares dentro del músculo en relación con su eje de aplicación de fuerza (Liber, 2000). Uno de los métodos mayormente utilizados para valorar in vivo la arquitectura muscular es el ultrasonido en 2D. Sin embargo, una de las limitaciones más importante es que normalmente los campos de visión que ofrecen los transductores convencionales son más pequeños que los que se desea valorar. Es por ello que normalmente se estiman algunas características de la arquitectura muscular mediante la extrapolación a partir de la porción visible en la imagen ecográfica (Figura 1).

Figura 1. Imagen ilustrativa del músculo utilizando ultrasonido 2D. Representación de las principales características de la arquitectura muscular.
Entre las características arquitectónicas más importantes del músculo (o al menos aquellas que nos interesan para este apartado), se incluyen: el grosor muscular (muscle thickness), es decir, la distancia entre la aponeurosis superficial y profunda, el ángulo de penación, que representa la inclinación que forman los fascículos con respecto al tendón y la longitud fascícular. ¿Qué es un fascículo? Se trata de un conjunto de fibras musculares envueltas en un tejido conjuntivo. Y así la longitud fascicular es la extensión de los fascículos entre la aponeurosis profunda y la superficial.
Es frecuente asociar ciertas características de la arquitectura muscular a la funciones específicas aunque ello no necesariamente sea una relación causa efecto. Por ejemplo Kumagai et al., (2000) demostró que mayores longitudes fasciculares se asociaban con mejores rendimientos en velocistas de 100 metros. Por su parte, Kawakami (1985) advirtió que los ángulos de penacion son mayores en los músculos hipertrofiados que en los músculos “normales”.
El entrenamiento excéntrico, LF y mecanismos..
Actualmente sabemos que el entrenamiento puede generar cambios en la arquitectura muscular. Aún más, parece ser que las modificaciones a nivel de la LF están sujetas, principalmente, al tipo de contracción muscular. Franchi et al (2014) analizó las adaptaciones de la arquitectura muscular como consecuencia de 10 semanas de entrenamiento exclusivamente concéntrico y puramente excéntrico. Mientras que el entrenamiento concéntrico produjo principalmente un incremento del ángulo de penación, el entrenamiento excéntrico favoreció, en mayor medida, un incremento de la longitud fascicular (Figura 2).

Figura 2. Cambios en el volumen muscular (VL Vol), fuerza máxima (MVC), longitud fascicular (Lf) y ángulo de penación (PA) después de un período de entrenamiento concéntrico y excéntrico. El entrenamiento excéntrico produjo un mayor incremento de la longitud fascicular, mientras que el entrenamiento concéntrico generó un mayor aumento del ángulo de penación. Franchi et al., (2014).
Ahora bien ¿qué mecanismo fisiológico explica el incremento de la LF? Una de las principales hipótesis propone que la exposición repetida a acciones excéntricas repetitivas parecería generar una adición de sarcómeros en serie (sarcomerogénesis) en la fibra muscular, incrementando la LF y así reduciendo la probabilidad de un sobreestiramiento del músculo en la próxima carga excéntrica (Morgan, 2020)
La sarcomerogénesis, es un proceso natural que ocurre durante el crecimiento y la maduración de los animales, incluidos los seres humanos. Una de las grandes dificultades que tiene la ciencia es la forma de comprobar la sarcomerogenesis. Sin embargo, gracias al avance de lastécnicas microendoscópicas, actualmente es posible visualizar sarcómeros individuales in vivo. Una de las primeras investigaciones que utilizó esta técnica, cuantifico la LF, la longitud promedio de los sarcómeros y el número de sarcómeros en serie después de 3 semanas de entrenamiento con Curl Nordico. El músculo objetivo fue el BFlh (recuerde que es la porción larga del biceps femoral). Encontraron un aumento del 21 % en la LF y un aumento del 17 % en la longitud de los sarcómeros en la porción distal del bíceps femoral, mientras que el número de sarcómeros en serie no cambió significativamente (Pincheira, 2022)
Uno de los interrogantes respecto al trabajo de Pincheira et al., 2022 tenía que ver con la metodología empleada en la investigación ¿habrán sido suficientes 3 semanas de entrenamiento para evidenciar sarcomerogenesis? (Herzog, 2022). Entonces, para resolver esta pregunta, 3 años más tarde, el mismo grupo de investigadores, llevó a cabo la misma investigación (Andrews, 2025). En vez de un programa de entrenamiento excéntrico de 3 semanas, se extendió a 9 semanas y luego 3 semanas de desentrenamiento. Y… voila! ¡Ahora sí aumentaron los sarcómeros en serie ! El protocolo de entrenamiento excéntrico utilizado en este protocolo incrementó la longitud fascicular, la longitud de los sarcómeros y la adición de sarcómeros en serie.Los cambios porcentuales son algo llamativos. El incremento de los sarcómeros en serie en la región distal del BFlh fue del 49%, mientras que la región central un 25% (Figura 3).

Figura 3. Cambios en la longitud fascicular y en el número de sarcómeros en serie del BFlh luego de 9 semanas de entrenamiento excéntrico y 3 semanas de desentrenamiento. Tras el período de entrenamiento, el número de sarcómeros en serie aumentó aproximadamente un 25 % en la región central y un 49 % en la región distal, evidenciando una adaptación regional del músculo. Andrews et al. (2025).
Como todo en la fisiología, use it or lose it (usalo o perdelo). Otro aspecto importante del trabajo de Andrews es que las consecuencias del desentrenamiento es perder las adaptaciones generadas.
Uno de los ejercicios gold standard en este tipo de estudios (Longitud Fascicular / Fuerza) es el curl nordico (lo podrán encontrar como Nordic Hamstring Exercise - NHE). En los últimos años, se ha cuestionado la validez ecológica de aquellos estudios que empleaban en curl nordico como medio para generar cambios en la arquitectura muscular. ¿Y por qué? Buena parte de los protocolos utilizados en las investigaciones empleaban volúmenes que resultaban difíciles de trasladar al campo (Petersen, 2011). Es decir, ¿quien hace tres sesiones semanales durante 5 semanas de 3 series x 12 repeticiones de nordico? ¡probablemente nadie en la tierra !
Entonces Presland et al., (2018) comparó un programa de entrenamiento, utilizando el ejercicio curl nordico con un volumen alto y un volumen bajo. El programa de entrenamiento se puede observar en la tabla 1. Sorprendentemente, ambos grupos mostraron incrementos similares en la fuerza excéntrica y en la LF de BFlh, sin observarse diferencias estadísticamente significativas entre los grupos para ninguna de estas variables en respuesta al entrenamiento.

Tabla 1. Protocolo de entrenamiento utilizando un programa de volumen alto y otro con volumen bajo.
Presland et al., (2018).
Recientemente Mooney et al., (2026) analizó cambios en la LF y niveles de fuerza como consecuencia de un programa de entrenamiento de “volumen bajo”. Durante 9 semanas, en plena temporada, los jugadores realizaron solamente 1 sesión semanal de entrenamiento específico: curl nordico (2 series x 4 repeticiones) y Peso Muerto Rumano (3 series x 6 repeticiones). Como era de esperar, hubo un incremento en la LF de BFlh, aunque no se encontraron diferencias significativas en la fuerza excéntrica. Esto último, sospechan los autores, que se debía al scope to get stronger, es decir, los jugadores ya tenían niveles altos de fuerza, y habría menor margen para incrementar la fuerza excéntrica.
El cuadrante ¿de la condena?
Algunos autores como Ryan Timmins, David Opar (entre otros..) le han dedicado gran atención a una combinación interesante: longitud fascicular, fuerza muscular y riesgo de lesión de HSI. La relación de esta ensalada de variables se la denominó “Quadrant of doom” (Cuadrante de la condena).
Básicamente, el cuadrante de la condena plantea que a menor LF y menor nivel de fuerza excéntrica, mayor será el riesgo de lesión de HSI. En la Figura 4 se observan cuatro cuadrantes, y algunos puntos de colores; “cuadrados azules” y “rombos rojos”. Los azules representan jugadores sin lesión de HSI, mientras que los rojos son aquellos jugadores que han sufrido una lesión de HSI. Ahora bien, ¿donde se ubica la mayor cantidad de lesiones?. Vea el cuadrante ubicado a la izquierda y abajo pintado en rojo. Conforme disminuye el nivel y la fuerza excéntrica del isquiotibial se encuentran la mayor cantidad de lesiones de HSI.

Figura 4. Quadrant of doom o Cuadrante de la condena. Modelo propuesto por el equipo de investigadores Australianos Timmins et al. Se pueden observar la longitud fascicular -LF (centímetros) y niveles de fuerza excéntrica (Newtons).
El mecanismo por el cual los fascículos más cortos presentan una mayor predisposición a sufrir lesiones sigue siendo poco claro. Teóricamente, los fascículos más cortos, que presumiblemente poseen menos sarcómeros en serie, serían más susceptibles al daño como consecuencia del “popping” o disrupción de los sarcómeros durante su alargamiento (Morgan, 1990).
Ahora bien, el cuadrante de la condena, no solo tiene un nombre atractivo sino también que pareciera que nos podría solucionar todos nuestros problemas contra las lesiones de HSI. Suena demasiado sencillo como para ser real. Veamos algunos detalles que merecen la pena revisar. Martin Buchheit publicó un trabajosobre este tema analizando ciertos aspectos metodológicos. Lo denominó The quadrant of doom and hamstring injuries: sexy but too easy?. La idea central es que la forma de evaluar la fuerza excéntrica con el curl nordico, no tiene en cuenta la masa corporal de los deportistas y de esta manera la propuesta del equipo de Timmins solo se limita a considerar los valores absolutos. En cambio, Buchheit propone considerar la masa corporal utilizando la siguiente ecuación (Buchcheit, 2016).
Fuerza excéntrica esperada (N) = 4 x masa corporal (kg) + 26,1
Sin entrar en demasiados detalles, la ecuación se trata de una regresión lineal. El rendimiento en el curl nordico incrementa 3 a 4 N por kg.
Veamos el siguiente ejemplo que propone Buchheit. Observe la figura 5. Siguiendo este razonamiento inicial, se consideró que el jugador n.º19 (56 kg; fuerza de los flexores de rodilla: 316 N; longitud fascicular del BFlh: 8,1 cm; cuadrante inferior izquierdo) presentaba un mayor riesgo de lesión que el jugador n.º 2 (73 kg; 384,5 N; 7,5 cm; cuadrante inferior derecho).
Sin embargo, después de relativizar los niveles de fuerza, se observó un panorama completamente diferente. En concreto, la fuerza relativa, comparada con el rendimiento esperado según la masa corporal, fue de +27,1 % para el jugador n.º 19 y de +16,6 % para el jugador n.º 2. Mientras que el jugador n.º 2 permaneció en el mismo cuadrante, el jugador n.º 19 pasó al cuadrante inferior derecho, lo que probablemente indicaba un menor riesgo de lesión.

Figura 5. Relación entre la longitud fascicular de los isquiotibiales y la fuerza excéntrica de los flexores de rodilla en futbolistas jóvenes de élite. La fuerza se expresa en valores absolutos (paneles izquierdos) y en relación con la fuerza esperada según la masa corporal (paneles derechos). Adaptado de Buchheit (2019).
Para finalizar, al menos esta entrega, es fundamental analizar desde la perspectiva que la longitud fascicular, es solo una pieza más de todo el entramado de variables que modulan la protección de la musculatura isquiotibial. Ni mas que eso, ni menos que eso.
Espero que haya disfrutado la lectura !
¡ Hasta la próxima !
Referencias
- Jones, A., Jones, G., Greig, N., Bower, P., Brown, J., Hind, K., & Francis, P. (2019). Epidemiology of injury in English Professional Football players: A cohort study. Physical therapy in sport : official journal of the Association of Chartered Physiotherapists in Sports Medicine, 35, 18–22.
- Kenneally-Dabrowski, C. J. B., Brown, N. A. T., Lai, A. K. M., Perriman, D., Spratford, W., & Serpell, B. G. (2019). Late swing or early stance? A narrative review of hamstring injury mechanisms during high-speed running. Scandinavian journal of medicine & science in sports, 29(8), 1083–1091.
- Green, B., Bourne, M. N., van Dyk, N., & Pizzari, T. (2020). Recalibrating the risk of hamstring strain injury (HSI): A 2020 systematic review and meta-analysis of risk factors for index and recurrent hamstring strain injury in sport. British journal of sports medicine, 54(18), 1081–1088.
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- Kumagai, K., Abe, T., Brechue, W. F., Ryushi, T., Takano, S., & Mizuno, M. (2000). Sprint performance is related to muscle fascicle length in male 100-m sprinters. Journal of applied physiology (Bethesda, Md. : 1985), 88(3), 811–816.
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- Andrews, M. H., S, A. P., Gurchiek, R. D., Pincheira, P. A., Chaudhari, A. S., Hodges, P. W., Lichtwark, G. A., & Delp, S. L. (2025). Multiscale hamstring muscle adaptations following 9 weeks of eccentric training. Journal of sport and health science, 14, 100996.
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